Paul Simon, Sabio

Por Alberto Manzano

Junto a Peter Gabriel, Kate Bush y David Byrne, entre otros músicos occidentales, sin duda Paul Simón está hoy en el centro de las nuevas corrientes musicales que refrescan periódicamente el rock, lo enriquecen con ritmos y aires de otras etnias y trabajan en el desarrollo de nuevas formas más adecuadas para las funciones de la canción popular actual. No hay que olvidar que Simón fue el primer compositor en incorporar el reggae jamaicano a la música pop: "Mother And Child Reunión", al inicio de su carrera en solitario y justo después de haber hecho lo propio con la música inca en "El Cóndor Pasa". En "Graceland" la cosa iba de sonoridades zulúes, y su próximo disco será una cornbinación de música brasileña con ritmos aún procedentes de algún rincón del continente africano. La segunda parte de la gira "Graceland" —casi tres años después de la aparición del disco— suponía una revisión de las expectativas del público hacia ese tipo de música nutrida de primitivismo.

Curioso que mientras la inmensa mayoría de las superestrellas del pop se retuercen en su super-ego, Simón ceda su incuestionable protagonismo para compartir la escena, de igual a igual, con los otros miembros de su gira: la maravillosa voz de Miriam Makeba —cuya interpretación de "Soweto Blues" significó uno de los momentos más bellos del concierto—, la trompeta afro-jazzy de Hugh Masekela —cuyos largos fraseos sostenidos por intensos ritmos tribales se detenían para dar oratoria a su militancia crítica contra el apartheid: "Bring Nelson Mandela back honre to Soweto"— y la increíble exhibición vocal afro-gospel de Ladysmith Black Mambazo, cuyas danzas zulúes colorearon de comicidad el espectáculo. La lástima de todo ello fue que, en definitiva, no se pudiera disfrutar de la acción de Paul Simón en escena más que durante algo más de una hora; la duración de todo el acto cubrió el doble de ese tiempo. Un gran despliegue de músicos —alrededor de una docena, sin contar los nombres en cartel— vibraron de calidad sobre una base de conceptos sonoros surafricanos enmarcada en un ámbito pop, destacando todos ellos particularmente y dotando a las secciones de percusión, viento y voces de una conjunción magistral. Guitarras, bajo y teclados exhibieron también una exquisita labor técnica trenzada de pasión.

Simón, y sólo al final del concierto, ofreció a los discretos nostálgicos dos temas legendarios de su etapa en el mítico dúo dorado de los años 60: "The Bóxer" —incorporando nuevos versos— y "The Sounds Of Silente" —arrancada con guitarra eléctrica de sus manos—, ambas coreadas por un público complacido. "Mother And Child Reunión" y "Late In The Evening" fueron los otros dos hits rescatados de sus anteriores discos en solitario. El resto fue todo un viaje original hacia la Tierra de Gracia, un viaje tan natural como exótico a través de mágicos senderos ocres estallados por los brotes de cálidas raíces de ritmos afros y sembrados por la pálida poesía del entendimiento inocente y sabio, surrealista en muchos casos. Un peregrinaje de fantasmas con las cuencas de los ojos vacías, diamantes en las suelas de los zapatos —¿sabes de lo que hablo?: dicen que todas las chicas en Sudáfrica llevan diamantes incrustados en las suelas de los zapatos; es sólo una manera de perder esos blues con los que siempre andan— ; ¿Sabes de lo que habló exactamente? — niños pobres y familias surcados por rayos láser en la selva mientras la arena muerta cae sobre ellos, mientras el niño de la burbuja nace, un bebé con corazón de mandril. Si, éstos son días de milagros y maravillas, asi que no llores, nena, no llores.

Como corrientes de aire fresco revitalizando las células en las galerías viciadas de las minas de oro del corazón, como dramáticos rescates realizados bajo la temprana sepultura de la tierra automática, como un fantástico periscopio desde el que divisar la Tierra de Gracia, donde, sin duda, algún día nos recibirán blandiendo canciones de gozo, una conferencia sin mácula nos llama d.de una lejana constelación moribunda en un rincón del cielo: —Alguien dice: Hola, hola. Alguien dice: Porqué, ¿Por qué?. Alguien dice: Uh, uh. Estamos sin casa. Estamos sin casa. El claro de luna duerme sobre el lago a media noche.

Y cuando la música se acaba, encienden las luces. Y en la cruda luz vi a diez mil personas, quizás más, gente que hablaba sin decir nada, gente que oía sin escuchar, mientras mis palabras caían como silenciosas gotas de lluvia y resonaban en los pozos del silencio.

Agosto de 1989
Rockdelux


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